Autor
Sylvia Boutière
Directora editorial de Elysium Guide – Turquía
Directora editorial
CIRUGÍA CAPILAR · TÉCNICAS Y RESULTADOS
FUE, FUT y DHI: ¿cuáles son las diferencias entre las técnicas de trasplante capilar? Descubra sus principios, indicaciones, riesgos, recuperación y resultados esperados a la luz de los datos científicos disponibles.
FUE, FUT y DHI: ¿cuáles son las diferencias entre las técnicas de trasplante capilar? Descubra sus principios, indicaciones, riesgos, recuperación y resultados esperados a la luz de los datos científicos disponibles.
El trasplante capilar, también denominado injerto capilar, es una intervención quirúrgica que consiste en transferir unidades foliculares desde una zona donante hacia una región del cuero cabelludo que presenta una disminución o ausencia de cabello. Una unidad folicular es una agrupación natural que generalmente contiene entre uno y cuatro cabellos, junto con sus estructuras foliculares asociadas. La zona donante suele localizarse en la parte posterior y en los laterales del cuero cabelludo, donde los folículos suelen ser menos sensibles a los mecanismos responsables de la alopecia androgenética. La indicación más frecuente es la alopecia androgenética, que afecta tanto a hombres como a mujeres. El trasplante también puede considerarse en determinados casos de alopecia cicatricial estabilizada, especialmente después de quemaduras, traumatismos o intervenciones quirúrgicas. Es fundamental comprender que el trasplante no crea nuevos folículos. Redistribuye los folículos disponibles en la zona donante hacia las regiones que requieren tratamiento. El trasplante tampoco detiene la progresión de la alopecia del cabello no trasplantado. Por ello, debe discutirse con el médico una estrategia de tratamiento a largo plazo.
Los términos FUE, FUT y DHI se utilizan frecuentemente para describir las técnicas de trasplante capilar. Sin embargo, no designan tres métodos equivalentes. La FUE y la FUT corresponden a dos técnicas de extracción de unidades foliculares. La DHI se refiere principalmente a un método de implantación de los injertos en la zona receptora.
FUE: extracción individual de unidades foliculares La FUE (Follicular Unit Excision) consiste en extraer individualmente las unidades foliculares mediante un instrumento cilíndrico de pequeño diámetro denominado punch. Esta técnica no requiere la extracción de una tira de cuero cabelludo. Sin embargo, deja múltiples pequeñas cicatrices puntiformes, generalmente discretas después de la cicatrización. Una extracción excesiva o distribuida de forma inadecuada puede provocar una reducción visible de la densidad capilar en la zona donante, fenómeno conocido como overharvesting.
FUT: extracción mediante tira de cuero cabelludo La FUT (Follicular Unit Transplantation) consiste en extraer una tira de cuero cabelludo de la zona donante. Posteriormente, esta tira se diseca para aislar las unidades foliculares destinadas al trasplante. La FUT puede permitir obtener un número importante de injertos durante una sola sesión. Sin embargo, deja una cicatriz lineal cuya visibilidad depende, entre otros factores, de la técnica de cierre quirúrgico, de la cicatrización individual y de la longitud del cabello.
DHI: implantación mediante un dispositivo implantador La DHI (Direct Hair Implantation) designa un método de implantación que utiliza un instrumento denominado lápiz implantador. Las unidades foliculares generalmente se extraen mediante FUE y posteriormente se introducen en la zona receptora con este instrumento. El lápiz implantador permite al profesional controlar determinados parámetros de colocación de los injertos, especialmente su orientación y profundidad.
Sin embargo, los datos científicos disponibles no permiten afirmar que la DHI proporcione sistemáticamente una mayor densidad, una supervivencia folicular superior o resultados de aspecto más natural que otros métodos de implantación. La elección de la técnica debe basarse en una evaluación individual y no en promesas de superioridad comercial.
El trasplante capilar está destinado principalmente a personas que presentan una pérdida de cabello para la cual la intervención puede mejorar la cobertura capilar. La evaluación preoperatoria examina la causa de la alopecia, su evolución, la densidad y calidad de la zona donante, el grosor del cabello y las expectativas del paciente. Determinadas situaciones pueden requerir aplazar o reconsiderar la intervención: pérdida de cabello en evolución que no ha sido evaluada adecuadamente, alopecia areata activa, enfermedad inflamatoria del cuero cabelludo no controlada, estado de salud incompatible con una intervención quirúrgica programada, expectativas poco realistas respecto al resultado.
En las mujeres, la pérdida de cabello puede ser difusa y afectar también a la zona donante. Por ello, es necesaria una evaluación específica para determinar si el trasplante es apropiado. La decisión debe basarse en una exploración médica, eventualmente complementada con una tricoscopia, y no únicamente en fotografías del cuero cabelludo.
Antes de un trasplante capilar, la consulta médica permite confirmar el diagnóstico y determinar si la intervención es adecuada para la situación del paciente. El médico evalúa los antecedentes médicos, los tratamientos actuales, el estado del cuero cabelludo y las características de la zona donante. También examina la probable evolución de la alopecia, ya que la pérdida del cabello no trasplantado puede continuar después de la intervención.
La planificación quirúrgica incluye varios aspectos importantes: la superficie que debe cubrirse, el número estimado de injertos, la distribución de las extracciones, el diseño de la línea frontal del cabello, las limitaciones realistas del resultado esperado.
El paciente debe recibir información clara y comprensible sobre las técnicas disponibles, las posibles cicatrices, las complicaciones, los cuidados postoperatorios, las alternativas y la posibilidad de futuras intervenciones. La consulta también permite abordar el tratamiento médico de la alopecia subyacente.
El trasplante capilar es una intervención quirúrgica generalmente bien tolerada, pero conlleva riesgos. Los efectos postoperatorios habituales pueden incluir molestias, hinchazón, formación de costras y pequeños sangrados. También pueden producirse alteraciones de la pigmentación, cicatrices visibles o hipertróficas y trastornos persistentes de la sensibilidad. La FUT deja una cicatriz lineal, mientras que la FUE produce múltiples pequeñas cicatrices puntiformes.
Complicaciones en la zona donante Entre las posibles complicaciones se encuentran la foliculitis, las cicatrices visibles, las alteraciones de la sensibilidad y una reducción excesiva de la densidad capilar tras extracciones demasiado extensas.
Complicaciones en la zona receptora Se han descrito infecciones, foliculitis, eritema prolongado y caída temporal del cabello. Con menor frecuencia, pueden producirse complicaciones graves, como necrosis cutánea.
¿Qué indican los estudios científicos? Una revisión de la literatura publicada por Liu y sus colaboradores en 2025, que incluyó 43 publicaciones, comunicó tasas globales de complicaciones del 1,2 % y del 4,7 % en dos grandes series clínicas. Estas cifras no deben interpretarse como el riesgo individual de un paciente, ya que los estudios presentan diferencias importantes en su metodología y en la definición de las complicaciones.
La selección adecuada de los pacientes, la precisión de la extracción, la correcta manipulación de los injertos y un seguimiento postoperatorio de calidad contribuyen a prevenir las complicaciones.
El trasplante capilar generalmente se realiza de forma ambulatoria y bajo anestesia local. La duración de la intervención varía según la técnica utilizada y el número de injertos que deban trasplantarse. Durante los primeros días pueden aparecer hinchazón, enrojecimiento, costras y sensibilidad del cuero cabelludo. Las costras suelen disminuir progresivamente durante las primeras semanas. Las recomendaciones postoperatorias incluyen generalmente el lavado del cuero cabelludo, la protección de las zonas intervenidas, la actividad física y la vigilancia de la cicatrización. Estas instrucciones deben adaptarse a la técnica empleada y a las recomendaciones del equipo médico. El dolor intenso o creciente, el enrojecimiento que se extiende, la secreción purulenta, la fiebre o los cambios inusuales en el color de la piel requieren una valoración médica rápida.
Durante las semanas posteriores a un trasplante capilar puede producirse una caída del cabello. Aunque este fenómeno puede preocupar a los pacientes, no significa necesariamente que los injertos hayan fracasado. Es importante distinguir dos situaciones.
Caída del cabello trasplantado Después de la intervención, los tallos pilosos de los folículos trasplantados pueden desprenderse temporalmente. Los folículos pueden permanecer viables bajo la piel y reanudar progresivamente su ciclo de crecimiento.
Shock loss: caída temporal del cabello preexistente El término shock loss suele referirse a una caída transitoria del cabello preexistente, especialmente alrededor de la zona trasplantada o en la zona donante. Esta caída postoperatoria puede estar relacionada con el traumatismo quirúrgico y con alteraciones temporales del ciclo folicular. La recuperación depende del estado inicial de los folículos.
No puede garantizarse una recuperación completa, especialmente cuando los cabellos afectados ya presentaban una miniaturización importante. Una caída inusual o persistente, especialmente si se acompaña de signos inflamatorios, requiere una evaluación médica.
Los resultados de un trasplante capilar no son inmediatos. Después de la fase inicial de cicatrización y de una posible caída de los tallos pilosos trasplantados, el crecimiento suele comenzar a ser perceptible a partir del tercer o cuarto mes. La densidad y el aspecto del cabello mejoran progresivamente durante los meses siguientes. Generalmente, puede realizarse una evaluación más completa del resultado entre los ocho y los doce meses posteriores a la intervención. En algunos pacientes, la maduración del resultado puede continuar más allá de este periodo. Estos plazos son orientativos y pueden variar según las características individuales, la zona tratada, la técnica quirúrgica y el ciclo de crecimiento del cabello. Por ello, es importante no juzgar el resultado definitivo durante las primeras semanas posteriores al trasplante.
El concepto de tasa de éxito de un trasplante capilar debe interpretarse con precaución.
Puede referirse a distintos indicadores: la supervivencia de los injertos, la densidad capilar obtenida, el aspecto estético, la satisfacción del paciente.
Estos indicadores no son equivalentes. Un estudio retrospectivo publicado en 2024 en BMC Surgery evaluó a 158 hombres sometidos a un trasplante mediante FUE por alopecia androgenética. Los autores comunicaron una supervivencia folicular superior al 90 %, y más del 85 % de los pacientes presentaban una tasa de supervivencia folicular superior al 95 % a los doce meses. Estos resultados proceden de un estudio retrospectivo realizado en un único centro y exclusivamente en hombres. Por tanto, no pueden generalizarse a todos los pacientes, equipos quirúrgicos o técnicas de trasplante. Un resultado satisfactorio también depende de la distribución de los injertos, el diseño de la línea frontal, la calidad de la zona donante y la evolución posterior de la alopecia. Ninguna técnica garantiza una densidad capilar específica ni un resultado estético determinado.
El trasplante capilar no cura la alopecia androgenética. Los folículos trasplantados suelen proceder de zonas menos sensibles a los mecanismos responsables de la miniaturización folicular. Sin embargo, el cabello nativo no trasplantado puede continuar afinándose y desaparecer progresivamente. Esta evolución puede modificar la armonía del resultado con el paso de los años, especialmente cuando el trasplante se ha realizado en una fase temprana de la alopecia. La planificación quirúrgica debe tener en cuenta la probable progresión de la pérdida de cabello y la cantidad limitada de folículos disponibles en la zona donante. Según la situación clínica, el médico también puede considerar tratamientos médicos para la alopecia, independientemente del trasplante. El trasplante capilar debe contemplarse dentro de una estrategia de tratamiento a largo plazo.
El trasplante capilar permite redistribuir unidades foliculares desde una zona donante hacia regiones del cuero cabelludo afectadas por la pérdida de cabello. La FUE y la FUT se diferencian por sus métodos de extracción, mientras que la DHI corresponde a una modalidad de implantación generalmente asociada a la FUE. La elección de la técnica depende de numerosos factores individuales, como el tipo de alopecia, las características de la zona donante, la extensión de la pérdida de cabello, el estado de salud y los objetivos del paciente. El trasplante requiere una evaluación médica previa, información clara sobre los riesgos y un seguimiento postoperatorio adecuado. Por último, ningún método garantiza un resultado estético específico ni detiene la evolución de la alopecia.
Aviso médico Este artículo tiene una finalidad exclusivamente informativa. No sustituye una consulta médica especializada ni una decisión clínica individualizada.
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Directora editorial de Elysium Guide – Turquía
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